Querido Hamlet:
Olvidada en tu recuerdo me encuentro, ni un mensaje, ni una visita, siquiera una tarjeta. Al borde de la muerte estuve más tú me ignoras, me tienes miedo o simplemente como pensé en un principio asco. Esa sensación se me adhiere al corazón y no me deja pensar en qué es lo que habrás pensado sobre mí. ¿Pero sabes qué? Tu indiferencia me resbala, me das igual ya querido Hamlet, me das igual. No me suicidaré cual Ophelia en el lago sino que en el siglo XXI con problemas alimenticios y en un hospital todo cambia. ¿Dime Hamlet?¿Dónde te metes cuando tu admiradora pesaba apenas 40 kilos?¿dónde te metes cuando necesitaba a alguien de apoyo? En casa de algún amigo ignorando los problemas cercanos. Por eso Hamlet desde hoy te digo adiós y hasta nunca porque encuentro a personas mucho mejores, honradas y con problemas mayores que el mío pero que se preocupan más por mí que por ellos mismos. Así que desde aquí empiezo algo nuevo, un diario de mi estancia en este lugar....
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